Fuego en Paris
Viernes, Marzo 24th, 2006Asàpues, na’ más. Arde Paris, dice el titular de “Metro”, la foto: un par de autos probando lo que es ser un pollo rostizado, mientras los bomberos no tienen claro en qué escena de la pelÃÂcula surrealista se encuentran. André Breton alguna vez dijo que México era eso, el surrealismo vivo, ahora las calles de Francia y su gente parecen levantar la mano “ey! aquàestamos, haciendo arder la ciudad”. Y asàcomo arde el ejemplo máximo de la “república”, de la hermandad, la tolerancia y la libertad, también se calcina mi cabeza, buscando algo que no tengo claro, pero es la búsqueda la que me llama a perderme en las calles, en el fondo de esta ciudad que huele a caño.
Nuestros tiempos son aquellos de cuestionar la verdad (como todos los tiempos), pero ahora la llamada tolerancia pasa por una época de desesperación. No se dónde ha quedado el deseo de acabar con los granaderos, de prenderle fuego al aire, de acabar con el Mcdonalds más próximo. No se si me quedan ganas de hacer eso, de silbarle al policÃÂa más necio. Quizá estoy aletargado, quizá sólo sea que ellos también llevan una vida de mierda y no les daré el gusto de saborearla otra vez. Me toca a mi oler el caño y probar la mierda, caminar hasta acabar mis zapatos y si es solo, mejor. A veces se oye el cui, el guiri o el juego frÃÂo de ni. Pero ahora me toca arder, con Paris, como Paris.

