Cui, Cui
Lunes, Febrero 27th, 2006Cui, cui… sonaba el tren, el avión, el autobús. Cui, cui, se oÃÂa en los altos, ahàen el lugar de los monjes y tarros inquebrantables. Cui, cui, era la noche templaria, la madrugada de árboles con hojas de papa, el reloj maldito y los duelos de Perez contra el mundo. Cui, cui, … cui, cui…
A él lo conocàen el autobús, en el comienzo del camino, uno de tantos que se bifurcan y se encuentran. Lo recuerdo con una cerveza, con cualquier cerveza, lo recuerdo con mis hermanos templarios (sólo quedamos dos, él y yo), con los sueños de Eco, con los cánticos bávaros, con Londres y el frÃÂo más frÃÂo, con Chiapas y Xun, con un libro que no se acaba, en el negro abcasio y el rojo que invita a la pasión, lo recuerdo con azules y rayados que se enfrentan, con clásicos de 15 minutos, copa tras copa, vino tras vino, guinness de a litro, canciones que gritan, golpes y más golpes, abrazos y tapas, discusiones sobre ciegos y basiliscos. Templos de fútbol. Templos de baco. Templos sin Dios. Lo recuerdo como a mi hermano.
Lo recuerdo con el cui, cui…
>people.are.strange.The.Doors.of.perception






