Aerosol Tango
Miercoles, Enero 25th, 2006Graffiti is “the response of a people denied a response.”
Graffiti bonarense, una probadita para el terrible funk.
Más por venir.
Graffiti is “the response of a people denied a response.”
Graffiti bonarense, una probadita para el terrible funk.
Más por venir.
Graffiti is “the response of a people denied a response.”
Graffiti bonarense, una probadita para el terrible funk.
Más por venir.
Ya estoy en casa. Estando allá me dijeron que el DF no tenÃÂa estrellas y cuando miré arriba a mi regreso, no las habÃÂa, las nubes de smog y la lluvia ácida me dieron la bienvenida.
Durante el viaje, los niños llorones hicieron su aparición. Deseaba que todo el mundo estuviera comentando para que fueran desapareciendo succionados por una fisura en el casco del avión. Pero no sucedió, me perdàen las pelÃÂculas transmitidas por la pequeña pantalla, entre tres servicios de comida, dos cocas y un jugo de naranja. El avión aterrizó increiblemente mal.
Hoy regresé al trabajo, no me esperaba mucho. No tenÃÂa ganas de hacer nada, bueno sÃÂ, tenÃÂa ganas de despertarme tarde y caminar, encontrarme con alguien o con algo. Quizá sólo estar en una noche acompañado de gente que quiero, o que quise por ese momento, sedado por el alcohol, el sabor amargo de la cebada, perdido, pensando en cosas imposibles, sin sentido, discusiones polÃÂticas, chistes tontos y una música que te parece familiar, de vez en cuando el humo de cigarro de alguien, un abrazo, sentir el aire de una ciudad extraña. Estar por estar.
Una noche asÃÂ, en un dÃÂa de oficina.
Ya estoy en casa. Estando allá me dijeron que el DF no tenÃÂa estrellas y cuando miré arriba a mi regreso, no las habÃÂa, las nubes de smog y la lluvia ácida me dieron la bienvenida.
Durante el viaje, los niños llorones hicieron su aparición. Deseaba que todo el mundo estuviera comentando para que fueran desapareciendo succionados por una fisura en el casco del avión. Pero no sucedió, me perdàen las pelÃÂculas transmitidas por la pequeña pantalla, entre tres servicios de comida, dos cocas y un jugo de naranja. El avión aterrizó increiblemente mal.
Hoy regresé al trabajo, no me esperaba mucho. No tenÃÂa ganas de hacer nada, bueno sÃÂ, tenÃÂa ganas de despertarme tarde y caminar, encontrarme con alguien o con algo. Quizá sólo estar en una noche acompañado de gente que quiero, o que quise por ese momento, sedado por el alcohol, el sabor amargo de la cebada, perdido, pensando en cosas imposibles, sin sentido, discusiones polÃÂticas, chistes tontos y una música que te parece familiar, de vez en cuando el humo de cigarro de alguien, un abrazo, sentir el aire de una ciudad extraña. Estar por estar.
Una noche asÃÂ, en un dÃÂa de oficina.
Pues supongo que esta será la última entrada desde sudamérica. Seguimos varados en San Telmo. Pero bien, con el sentimiento quererse ir pero quererse quedar, extraña la vida es (dirÃÂa Yoda).
Y al final, los recuerdos y la gente. Cada calle ya tiene alguna cosa vivida, a veces varias. Todos parecen irse al norte para llegar a tiempo a los carnavales brasileiros, será el próximo año quizá cuando me toque la samba y el jogo bonito. Nosotros vamos mucho más al norte, a México, a la cotidianidad de la Ciudad Capital, a las noches de Black Horse y de Jacal. Acá se queda el Guevara y el Fin del Mundo. Se quedan Denarosi y Fabian, se quedan demasiadas personas. Tengo las bolsas llenas de e-mails que a veces no se ni de quién son. Tengo moretones y muy pocas fotos. Tengo mis cds de los Tres y de Parra trio, de los redondidos de ricota y de Alvaro Hernandez HenrÃÂquez. Muchos grafittis, mucha quilmes, mucha carne. Mucha nostalgia porteña.
Pues supongo que esta será la última entrada desde sudamérica. Seguimos varados en San Telmo. Pero bien, con el sentimiento quererse ir pero quererse quedar, extraña la vida es (dirÃÂa Yoda).
Y al final, los recuerdos y la gente. Cada calle ya tiene alguna cosa vivida, a veces varias. Todos parecen irse al norte para llegar a tiempo a los carnavales brasileiros, será el próximo año quizá cuando me toque la samba y el jogo bonito. Nosotros vamos mucho más al norte, a México, a la cotidianidad de la Ciudad Capital, a las noches de Black Horse y de Jacal. Acá se queda el Guevara y el Fin del Mundo. Se quedan Denarosi y Fabian, se quedan demasiadas personas. Tengo las bolsas llenas de e-mails que a veces no se ni de quién son. Tengo moretones y muy pocas fotos. Tengo mis cds de los Tres y de Parra trio, de los redondidos de ricota y de Alvaro Hernandez HenrÃÂquez. Muchos grafittis, mucha quilmes, mucha carne. Mucha nostalgia porteña.